Thom dijo que le pareció notable que OpenAI hubiera mostrado una comprensión tan precisa de sus técnicas, las cuales en ese momento no consideraba el camino más obvio hacia una solución. Se puso en contacto con Sébastien Bubeck y Mark Sellke —investigadores de OpenAI, con Sellke ocupando también un puesto como estadístico en Harvard— para preguntar si sus conversaciones de ChatGPT se habían incorporado a los datos de entrenamiento de la empresa o si se habían puesto a disposición de su proceso de razonamiento. Thom dijo que la respuesta que recibió se limitó estrictamente a la cuestión del acceso directo a sus conversaciones, dejando sin respuesta si esas conversaciones alguna vez formaron parte del proceso de entrenamiento de la empresa. "No se dio tal calificación, explicación ni evidencia", escribió, según The Verge. "Considero esto como deshonestidad, por decir lo menos".